Asesor senior de inteligencia artificial de la Casa Blanca, Sriram Krishnan, dejará su cargo a fines de junio

Qué pasó
Sriram Krishnan, quien se desempeñó como asesor senior de política de inteligencia artificial en la Casa Blanca, confirmó su salida del Gobierno de Estados Unidos a fines de junio de 2026. El anuncio fue realizado mediante una publicación en la red social X, donde expresó su gratitud por haber servido al pueblo estadounidense bajo el liderazgo del presidente Donald Trump.
Krishnan cuenta con una amplia trayectoria en la industria tecnológica. Antes de su nombramiento, dirigió equipos de producto en Microsoft, Twitter, Yahoo, Facebook y Snap, y se desempeñó como socio de la firma de capital de riesgo Andreessen Horowitz, cuyos fundadores respaldaron públicamente la candidatura de Trump en las elecciones de 2024.
Entre los logros más relevantes de su gestión, Krishnan destacó el Plan de Acción de IA de la administración, una iniciativa que priorizó la expansión de infraestructura de centros de datos frente a los enfoques regulatorios y de seguridad. Desde la publicación de dicho plan, el presidente Trump firmó diversas órdenes ejecutivas en materia de inteligencia artificial, incluida una dirigida a cuestionar las regulaciones estatales sobre la materia y otra centrada en supervisión, la cual fue postergada y acotada tras la presión del sector industrial.
Asimismo, el presidente manifestó su respaldo a la idea de que el Gobierno federal podría adquirir participaciones accionarias en las principales empresas de inteligencia artificial. En su mensaje, Krishnan reconoció que la persona con quien trabajó más estrechamente durante los últimos 18 meses fue David Sacks, inversor y podcaster que previamente renunció al cargo de zar de inteligencia artificial y criptomonedas, y que actualmente se desempeña como copresidente del Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología del Presidente.
Krishnan adelantó que su próximo paso será la construcción de instituciones orientadas a abordar desafíos relevantes para Estados Unidos y sus aliados, con foco en temas como energía, infraestructura de centros de datos y acceso de la población a los beneficios de la inteligencia artificial.
Contexto
La salida de Krishnan se produce en un momento clave para la política de inteligencia artificial en Estados Unidos, donde la administración Trump ha consolidado un enfoque marcadamente favorable a la industria. A diferencia de la administración Biden, que priorizó la regulación y los marcos de seguridad, el actual Gobierno ha promovido una estrategia orientada a acelerar la competencia con China mediante inversión privada y expansión de infraestructura.
El Plan de Acción de IA, publicado en 2025, representó un giro significativo al establecer que la construcción de centros de datos y el desarrollo de capacidad computacional constituyen prioridades estratégicas nacionales. Esta visión fue acompañada por la firma de órdenes ejecutivas que limitan la capacidad de los estados para legislar sobre la materia, en un intento por establecer un marco regulatorio federal uniforme.
La decisión de considerar participaciones accionarias del Gobierno en empresas de inteligencia artificial constituye un precedente sin precedentes en la historia reciente de Estados Unidos. Aunque aún no se ha materializado, la propuesta ha generado un debate significativo en Washington y en el sectortecnológico, donde voces críticas han expresado preocupación por la intervención estatal en empresas privadas.
La presencia de figuras del sector tecnológico en puestos de gobierno refleja una tendencia creciente en la política estadounidense. La incorporación de ejecutivos de firmas como Andreessen Horowitz, así como la designación de David Sacks como zar de inteligencia artificial y criptomonedas, evidencia el creciente peso del sector privado en el diseño de políticas públicas sobre tecnologías emergentes.
En el plano global, la estrategia estadounidense contrasta con el enfoque regulatorio de la Unión Europea, que mediante la Ley de Inteligencia Artificial ha establecido estándares estrictos. Esta diferencia de enfoques tiene implicaciones para empresas multinacionales, incluidas las chilenas, que operan en mercados con marcos normativos divergentes.
Impacto para empresas chilenas
Para el ecosistema empresarial chileno, la salida de Krishnan y la consolidación de la política de inteligencia artificial de Estados Unidos tienen implicancias relevantes. Chile, cuya economía depende en gran medida de sectores como la minería, los servicios financieros y el comercio exterior, enfrenta el desafío de navegar en un entorno regulatorio global cada vez más fragmentado en materia de inteligencia artificial.
Las empresas chilenas que operan en mercados internacionales deberán considerar las diferencias regulatorias entre Estados Unidos, la Unión Europea y otros mercados. Mientras Washington promueve un enfoque de autorregulación y expansión de infraestructura, Bruselas avanza hacia estándares más estrictos, lo que obliga a las compañías a desarrollar estrategias de cumplimiento diferenciadas.
En el ámbito de infraestructura, la construcción de centros de datos a gran escala impulsada por la administración Trump podría generar oportunidades para proveedores de servicios y equipos tecnológicos, incluidos aquellos con presencia en Chile. No obstante, el desarrollo de infraestructura de inteligencia artificial en el país enfrenta desafíos asociados a costos energéticos y disponibilidad de capital.
El sector de las pequeñas y medianas empresas chilenas también podría verse afectado por la evolución de la política estadounidense. La posibilidad de que el Gobierno federal adquiera participaciones en empresas de inteligencia artificial podría alterar las dinámicas competitivas globales, con efectos sobre los precios y la disponibilidad de servicios en mercados periféricos como el chileno.
Finalmente, la decisión de Krishnan de establecer una institución independiente para continuar influyendo en la política de inteligencia artificial sugiere que la discusión sobre regulación y desarrollo tecnológico seguirá siendo un tema central en la agenda pública estadounidense, con efectos que trascenderán las fronteras y alcanzarán a los mercados emergentes.
Qué sigue
En las próximas semanas se espera que Krishnan concrete la creación de su nueva institución, la cual buscará influir en el diseño de políticas de inteligencia artificial en Estados Unidos y otros países aliados. Según informó The Washington Post, esta entidad le permitirá mantener un rol activo en la configuración de la estrategia estadounidense en la materia.
La salida de Krishnan coincide con la transición de David Sacks al Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología, lo que abre interrogantes sobre la configuración del equipo de política de inteligencia artificial de la Casa Blanca. Se espera que la administración nombre a un nuevo asesor senior en las próximas semanas.
En el plano internacional, los mercados emergentes, incluido Chile, deberán seguir de cerca la evolución de la política estadounidense, dado que las decisiones regulatorias y de inversión en inteligencia artificial adoptadas en Washington tienen efectos directos sobre la disponibilidad de tecnología, los costos operativos y las oportunidades de negocio en el ámbito global.